Tejiendo el Futuro

Llama inmortal
11 Jul 2019
CULTURA

Tejiendo el Futuro

 

Me fui al mercado de artesanías de Corozal. Al entrar, vi todo tipo de artesanías: cestas, esculturas hechas en tagua y madera cocobolo, máscaras, sombreros, cutarras, polleras, tembleques. Una cesta en particular llamó tanto mi atención que me hizo detener en el pequeño puesto donde se encontraba. Su diseño de preciosas guacamayas multicolor, trabajadas con finos detalles me pareció alucinante. Había muchas con diseños de mariposas y otros animales muy coloridos. ¡Eran tantos los diseños y la variedad de patrones! Decidí preguntarle a la vendedora sobre este arte tan peculiar y su origen. Ella es una artesana del grupo Wounaan, se especializa precisamente en fabricar canastas; definitivamente era la persona indicada, su nombre es Alina Itucama. Aprendió este arte a los 7 años y fue su madre quien le enseñó, pues es una tradición Wounaan que ha pasado de generación en generación. Me explicó que así se mantiene viva su cultura basada en la preservación del medio ambiente y la exaltación de la naturaleza; ese es el mensaje que su arte transmite. Ahora los diseños adquirían mucho más sentido para mí…

Entre la diversidad de arte que existe en nuestro país me impresionan mucho las cestas que hacen nuestros originarios de las comarcas Emberá y Wounaan: sus patrones únicos y simétricos; sus vibrantes colores; sus tamaños tan variados; y ese tejido perfectamente elaborado, que hasta puede sostener agua. ¿Cómo lo hacen?

Alina es una mujer trabajadora, orgullosa de sus raíces, y era evidente que hablaba con gran propiedad, por eso me atreví a indagar más. Al notar mi curiosidad, sacó una cesta que estaba tejiendo para mostrarme el proceso de su confección, me explicó que usan los recursos naturales que tienen a su alrededor para hacer las cestas. La palma de chunga, que es el material principal, la caña agria para blanquearlo en algunas ocasiones, y el puchán y la jagua entre otros para darles color.  Algo sorprendente fue cómo se le da precio a estas cestas. Me aclaró el mito de darles precio según el tiempo que toma hacerlas, ya que en realidad se les da precio según la complejidad de sus diseños, la cantidad de colores que se usaron y cuán elaborado está el material.

 La ciudad de Panamá es la vitrina del arte panameño; en las calles del Casco Antiguo, los centros de artesanías o simplemente mirando bien en nuestras calles se puede ver toda la belleza de nuestro país reflejada en su arte. Después de los 500 años de la fundación de la ciudad de Panamá podemos ver  cómo varias culturas han venido y se han juntado para formar parte de una sola. Los Wounaan vienen de mucho tiempo atrás y se han ido incorporando a nuestra sociedad con el paso de los años. Su arte, especialmente sus cestas, refleja lo bello de nuestra flora y fauna, además se ha vuelto un bien comercial que llama la atención no solo de coleccionistas, sino de todo aquel que las ve, así como me sucede a mí.

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